viernes, 19 de agosto de 2011

Decime que es mentira...


Aprendí que hay personas que como no tienen vida hacen imposible la tuya. Aprendí que hay personas que no van a parar hasta verte mal. Aprendí que el silencio no quiere decir que no haya nada para decir. Aprendí que nunca le vas a decir a una persona todo lo que queres decirle. Aprendí que en el momento menos esperado ¡pum! van y te decepcionan. Aprendí lo mucho que puede aguantar una persona enamorada. Aprendí que “que se puede esperar de una burro mas que una patada”. Aprendí que dar todo por alguien no quiere decir que ese alguien valla a dar lo mismo. Aprendí que solo importan las cosas simples de la vida. Aprendí que el destino es cruel pero las personas lo son aun más. Aprendí que si estoy, estas y que si no estoy, también estas. Aprendí que cuando toque llorar, lloraras sola. Aprendí que al mal tiempo, buena cara. Aprendí que la persona menos pensada es la que te va a tender la mano cuando todos te den la espalda. Aprendí que tu mayor enemigo se puede volver tu mejor amigo. Aprendí que todo lo que creía es mentira. Aprendí a defender mis ideales. Aprendí que es mentira eso de que con una mirada no se puede matar. Aprendí que por mucho que quiera no puedo cambiar el mundo. Aprendí que solo yo puedo vivir mi vida. Aprendí que a veces dejamos de lado los pequeños placeres de la vida por efímeros momentos de satisfacción. Aprendí que lo peor no es que todo se termine, es lo que viene después. Aprendí que todo lo que las malas lenguas dicen, la mayoría de las veces es mentira. Aprendí que me deja de importar lo que los demás piensen. Aprendí que por muy enojada que este, si lo veo me derrumbo. Aprendí que por mucho que trate no puedo parar de pensar. Aprendí que puedo enfadarme y desenfadarme con el mundo en una décima de segundo. Aprendí que hay que ajustarse a la vida cuando ella no se ajusta a ti. Aprendí que los príncipes azules siempre acaban destiñendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario