-Últimamente estoy necesitando que alguien me abrace muy fuerte y me diga que todo va a estar bien.
-Yo te daría todos los abrazos que necesites y jamás te soltaría.
MENTIROSO!!
Hoy me soltaste, me dejaste caer.
Me enseñaste, mucho y probablemente nunca leas esto. No me importa, necesito descargarme.
Lo normal seria que tuvieras tus 5 minutos de crisis y ya pensaras en la siguiente, no te lo reprocho, estas en todo tu derecho. Definitivamente se termino el fin, sin reclamos.
Cuanta razón tenía el que dijo que las segundas partes nunca fueron buenas. Como ya lo dije no voy a ir por ahí repartiendo que no me quisiste, no te guardo rencor ni mucho menos, aunque debería. Debería querer que te caiga el marco de la puerta encima pero sin embargo quiero que me mires una vez mas y me digas que no me queres, que me termines de destruir, que me dejes odiarte, que te vallas sin despedirte.
Aun así no me arrepiento de nada, si pudiera lo haría de nuevo y no cambiaria nada, ni el mas mínimo segundo, todo fue perfecto, “la calma antes de la tormenta”.
No me interesa que me hallas dejado de la peor forma, porque se que te tuve, por un efímero segundo fuiste lo mejor que me pudo pasar.
Y después te volviste sapo…
Voy a tener mis tres días de crisis y te voy a volver a mirar, voy a decidir que no vales ni una sola de mis lágrimas (aunque sea mentira).
Gracias otra vez, por todo. Gracias por lastimarme, por dejarme en pedacitos, gracias por volverme fuerte. Se que nunca voy a terminar de despedirme, no espero poder hacerlo.
Voy a jugar un rato a ser la bruja, voy a ir a ese bar que hace esquina a beber penas embotelladas, que quien te dice, mañana quizá ya no te recuerde.
Y si esta todo desordenado es porque mi cabeza esta así, a ver si la próxima que ocupes mis recuerdos dejas todo ordenado.
Esto no es nada más que el principio de una larga despedida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario