¿Cuándo habrá empezado a odiarla? ¿Antes o después de darse cuenta que era el mayor sueño de su vida?
Decía un texto que le gustaba: “Son tiempos difíciles para los soñadores”. Tal vez lo eran, pero nunca fue muy seguidora de las masas.
A veces se siente un poco como Amelie y no cambiara por nada esas historias de cuando éramos felices y unos vasitos de tequila no le vendrían mal. Siempre creyó en eso de que nada peor que recordar los momentos felices en la miseria. Y no hay con que darle, es que siempre fue un poco masoquista.
Siempre le gusto acordarse de los escasos besos y los precipitados abrazos. Sobre todo ese “Princesa” que tanto le fastidiaba. Es que el podía ser muchas cosas, pero nunca fue muy original. Si había algo que podía hacer a la perfección era ser muy irritante.
Sinceramente ella no tendría mucho que extrañar, solo el hecho de que en la cama y desnudos bailaban mucho mejor.
No deja de sentirse como una princesa errante, sin zapato de cristal, ni príncipe, ni 7 enanitos, mucho menos hada madrina, en fin, sin nada que destacar. Y ya va sintiendo ganas de abandonar toda esperanza y subirse al barco con los piratas, que son por demás tentadores.
Y en lo que respecta a el, pues bueno, ya dijeron “no te sorprendas si ya no te busco como antes, tu te encargaste de que me dieras igual”.
Y quererse como nunca no va evitar que terminen como siempre, el problema es que seamos tan jodidamente ingenuos, que esto de arrepentirse les sale de maravilla.
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