¿Y ahora? ¿Qué viene después? Ya pase lo peor, ya sentí que sobraba entre ellos dos, ya la cague con mi oportunidad de olvidarme de todo, que aunque vos digas que esta todo bien, yo se que no es así, o probablemente este paranoica, que sabe uno a estas alturas.
La cague con vos ¿sabes? Mande todo al carajo por querer cambiar el final, por querer hacer las cosas bien, trate de hacer mi bien tu bien y ves bien que me salio mal.
Y al parecer me aceptaste, te deje sin palabras, descubrí algo imposible de descubrir.
Y todavía después de un poco de tiempo duele sobrar entre ellos dos, ya nada es lo mismo, cambiamos, supongo que porque ya sufrimos lo suficiente.
¿Duele más de lo previsto? Y de repente si, mas de lo previsto.
¿Por qué después de todo? Porque los dos a nuestra manera caímos en la peor de las trampas: la de enamorarnos. Por eso al fin y al cabo, nos destruimos.
Si no surgen soluciones, o excusas coherentes, si nuestros corazones se transforman en blanco de dolor, entonces estamos acabados.
Fuimos grandes en potencia y nunca dimos el brazo a torcer, teníamos convicción y poca certeza, pero eso nunca nos importo, siempre la remamos.
Pero todo no sirvió. Todo siempre inmerso en la actitud porfiada de ambos, tener la razón, aun cuando no.
La razón de esta nosequecosa sometida a la opinión publica, a la increíble capacidad de criticar, aborrecer y envidiar la felicidad de uno.
Por eso el resultado, cuando restaba una vida. No cualquiera suma sin restar.
Hasta que la interrupción se produjo en nuestro sistema, se fue la luz, y suspendimos el amor, sin saber que es mejor amar a oscuras.
Por eso ahora es lo que es.
La razón de la trampa, o de las trampas. Tantas trampas, tantas! Que no hay como salirse.
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