miércoles, 21 de marzo de 2012

Notas al pie.


Sabes mi nombre pero no mi historia.
Aunque la supieras no cambiaría mucho. Solo soy un nombre que has sacado de un bar. Un nombre bastante borracho, bastante falto de conciencia.
Y si he accedido a darte mi nombre es o porque eres muy bueno convenciendo a la gente o porque las penas embotelladas habían empezado a hacer efecto.
Y no se exactamente como has conseguido que te diera mi numero, pero lo he hecho.
Nota mental: evitar dar declaraciones en mis días de depresión.
Y te prohíbo que intentes conquistarme, porque no me conoces, y puedo volverme loca.
Sabes dos o tres anécdotas poco importantes, y el fracaso amoroso de turno, te lo ganaste después de muchos tequilas.
Supongo que habrás conseguido enterarte de las recientes peleas o decepciones, y lograste que me acostara contigo después de haberme dado dos o tres consejos que podrían ser incluso que me lavara los dientes, pero a mis oídos faltos de sentidos sonaron de lo mejor.
Nota mental: Nunca, PERO NUNCA, te enamores de alguien que conociste en un bar.
Asumiste al instante que jamas te contaría mi historia, que prefería recorres todos los moteles contigo en vez de hablarte de mi traumatizante vida.
Podría haber sido al revés, podrías saber mi historia y no mi nombre, pero creo que lo único que querías era pasar la noche con una muchacha medianamente bonita, y por unas pocas palabras lo conseguiste.

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