domingo, 8 de abril de 2012

Sobre ver a la vista...


No seria la primera vez, ¿sabes? La primera vez que el orgullo te impida ver lo que hay detrás. Porque aunque no haya nadie para escucharlo el árbol no deja de hacer ruido al caer- vos me entendés, siempre lo hiciste- y podría decirte miles de dichos que explican esto, pero hoy no quiero andar con vueltas, básicamente, me rindo a la razón. Con la vista nublada hay muchas cosas que no se ven, pero son mas las que logramos ver, escondidas en el fondo de la humanidad. Porque todos escondemos algo que puede hacer el mundo temblar. Y no me sorprendería que en algún momento explotaras y el mundo se volviera un terremoto, y simplemente se sorprendiera de lo que escondes. Porque no es fácil ver cuando se ve todo. Porque no es fácil aceptar que de tener todo pasaste ser lo que eres ahora. ¿Pero de eso se trata no? De que tan difícil llegara a ser, mientras mas difícil, mas valdrá la pena. Pero volviendo al tema de ver, se que el día que el mundo se estremezca, ya no tendrás nada para decir, y sera un secreto menos que guardar, un muerto menos que cuidar, un placar vació, y el secreto mejor guardado de la humanidad habrá dejado de ser escondido. Y me intriga el hecho de saber que tanto tienes tu para esconder, yo se que yo tengo la vida escondida, ¿pero tu? No pareces ser de esas personas que tienen muchos muertos en el placar, mas bien suenas transparente. Nada mas que un accidente accidental y una novia en otro lugar. Pero no me quiero desviar a ti, que mucho ya se de tus 'affairs'. Al final de eso se trata todo, ¿no? De ti, de mi, de lo ciego que estas, y de lo cabezota que soy. Vemos todo, y no vemos nada. Sabemos mirar pero no ver. Y sobre rendirme a la razón, es simple, me rindo por ya no saber nada, por haber dado por hecho miles de cosas que al parecer ya han cambiado. Porque la razón misma es mas cruel que todas las razones que puedas encontrarnos. Y me rindo sin haber peleado, porque vos tenes razón, yo fui la que confié, la que creí en vos, por eso la culpa es miá. Por no ver lo que estaba a la vista. Por eso escribo, ademas de para no volverme loca. Porque nos acostumbramos a escribirle a quienes jamas nos leerán. Y ahí entrarías tu. Porque creo haberte dicho que estoy harta de tipos como tu. Que, en pocas palabras, quieren el mundo a cambio de nada, una nada que atraparía a cualquiera. Muchas razones y yo ya perdí la miá, no creo haber encontrado aun mi razón de ser. Por eso me rendí antes de jugar. Y no jugué por miedo a perder. Y, básicamente, perdí unas cuantas veces por miedo a jugar. Pero aprendí muchas cosas sobre razones, rendirme, tener secretos inconfesables y no ver absolutamente nada. Imagínate que nunca te había visto a ti hasta que casi me golpeas por no verte. Convengamos que no termino muy bien esto de verte, pero la lección es la misma.

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