Creo que si ayer quedaba algo por decir, hoy
ya no. Es que no lo puede creer. No puede creerte. Y mira que se lo han dicho,
pero aun te espera. Al final nunca dejo de aceptar lo que no podía ser. Aun así
lo intenta, porque lo suyo es eso. Caerse y levantarse, y no rendirse nunca,
recuerda que tú le enseñaste eso, que por mucho que duela, lo que no te mata te
hace más fuerte. Y te recuerda, lo suficiente como para odiarte, para desear
nunca haberte conocido. Después se acuerda de todo lo que paso, de todo lo que
creció, lo que aprendió a soportar y se da cuenta que tú lograste eso. Vuelve a
amarte con el alma. Acepta que nunca pudo ser porque no lo intentaste, no lo
quisiste con suficiente fuerza, y te rendiste. Y las cosas se vuelven repetitivas,
tanto todo y tanta nada. Y le falta la última calada de porro, y le falta tu
cinismo. Y le sobra mucho, de eso no tengas dudas, por eso todo lo que escribe
se parece, porque las variantes han desaparecido contigo, porque el ultimo “tu”
para su “nosotros” se ha ido. Hace rato que lo único que hace es buscar sinónimos
de lo mismo. Y dirás que de vale seguir escribiendo si ya no tiene nada que
escribir, pues te equivocas. Que ya ha dejado de estar cuerda, pues si, pero lo
hace porque quiere cambiar la historia y piensa que si sigue haciéndolo podrá
cambiar ese “me faltas tu” por un “nada me sobra estando contigo”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario