lunes, 4 de julio de 2011

Tu pregunta fue muy sencilla, mi respuesta te dejo sin habla.
“El día que te conocí llevaba puesta una campera con un pequeño agujero, con el tiempo y sin darme cuenta, se fue haciendo cada vez más grande. Todos preguntaban que había pasado, yo contestaba que no me había dado cuenta cuando paso. Mi abuela la cosió, yo me la volví a poner y se volvió a romper, reiteradas veces. Un día, simplemente, deje de usarla, ¿te acordas? Bueno ese día fue el que te vi pasándola tan bien con ella, sin que ningún par de ojos los separara. ¿Te confieso algo? Ese día en la campera había aparecido un agujerito más grande que los demás. Cuando me la saque, la volvieron a coser y ¿sabes qué hice yo? La guarde en el fondo del ultimo estante de mi ropero, por miedo a que se volviera a romper”
¿A que no te la esperabas?

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