martes, 5 de julio de 2011

Todo más que claro...

Estaba ahí, siempre estuvo ahí.
Aunque vos digas que me amas a mí, ella en algún momento te gustó tanto o más que yo.
Tienen los mismos gustos, les gusta la misma música, se divierten juntos y nada los separa. En cambio a vos y a mí nos separa un abismo. Diferencias monumentales.
A vos te gusta la cumbia, a mí el rock.
Nos separan cuatro ojos, constantemente vigilando todo lo que hago.
Un día me preguntaste si estaba dispuesta a esperarte o, si alguien mejor aparecía, me iría con ese alguien. Yo te dije que era algo que no podía contestarte, que no sabía ni que iba a hacer mañana y vos pretendías que te dijera lo que iba a pasar en un futuro lejano.
Esa conversación quedo en el olvido.
Después, en otra conversación yo te dije que una vez me enseñaron que si tiene que pasar va a pasar, vos dijiste que si no pasaba que hiciera lo posible por hacerlo realidad.
Yo te dije que las cosas forzadas no servían, que si no tiene que pasar, por mucho que intentes, no va pasar.
Ahora después de ir revolviendo la cajita de mis recuerdos, me di cuenta de que nos estábamos despidiendo lentamente, hoy fue el principio del fin, ninguno lo esperaba. Pero ¿qué querías que hiciera? Estaba todo más que claro, cuando los vi ahí riéndose y pasándola genial, me di cuenta de todo.
Lo peor de todo es no haber tenido la oportunidad de decir adiós.
Muy decidida me despedí, te dije “es como un sexto sentido, cuando esta todo tan claro, no hay más por decir. Y que todo tiene el final que se merece”

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