domingo, 14 de agosto de 2011

Vidas comunes...


Dos se aman en secreto y a escondidas. No tiene tiempo, ni fotos, ni tardecitas, ni siquiera planes pueden tener. Sus caricias son desesperadas como las primeras y tristes como las ultimas, hoy sin embargo no se abrazan. El no puede elegirla, ella llora y nadie nunca lo sabe.

Es domingo de tarde. La muchacha le cuenta algo a su abuelo, se agacha y le dice que lo extraña, deja las flores contra el mármol y se va, sola.

El muchacho hace rato que espera. “No va a venir, no va a venir” piensa. Un minuto después ella entra; sonrisa como el mar y una trenza. Esta preciosa.

El sale de la sala inmensa, la cabeza como un tren. El sueño heroico de la maravilla de dos desde ahora es milagro de a tres. Cruza otra puerta y dice como puede a los que esperan: “ya nació”. Y se lo tragan los abrazos.

Ultimo llamado. Junta fuerzas, carga maletas, deja abrazos. Cada vez le cuesta mas volver a irse.

La película continua de sus últimos tres años. La inmensa pequeñez de su cuarto, la pared, las marcas en la pared, el par de fotos permitidas, el tacho, la reja, la ventana minúscula ahí arriba y el sol afuera, siempre esta el sol afuera. “Mañana viene la vieja a la visita” piensa. Se pone a cantar bajito. 

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